«Llevamos el Cielo y el Infierno dentro de nosotros (…). Para algunos es una perspectiva aterradora. Piensan que sería mejor que el Cielo estuviera arriba y el Infierno abajo… en cualquier sitio exterior, pero no dentro. Nos han quitado ese consuelo de debajo de los pies. No hay sitios donde ir, ni a por premio ni a por castigo. El lugar es siempre aquí y ahora, en tu propia persona y de acuerdo a tu propia fantasía. El mundo es exactamente lo que imaginas que es, siempre, en todo instante. Es imposible cambiar el decorado y fingir que disfrutarás con otro acto diferente. El decorado es permanente, cambia con la mente y el corazón, no de acuerdo con los dictados de un director de escena invisible. Tú eres el autor, director y autor a un tiempo: el drama va a ser siempre tu propia vida, no la de otro. Un drama bello, terrible, ineluctable, como un traje hecho de tu propia piel. ¿Desearías que fuera de otro modo? ¿Podrías inventar un drama mejor?»

Sexus, Henry Miller